Lo que toda familia debe saber

Tortícolis muscular congénita

¿Qué es la tortícolis muscular congénita (TMC)?

La tortícolis muscular congénita (TMC) es una alteración postural del cuello que se produce por un acortamiento unilateral o un desequilibrio en el músculo esternocleidomastoideo (ECM), el músculo encargado de permitir los giros e inclinaciones de la cabeza.

Clínicamente, la TMC se caracteriza porque la cabeza del bebé se encuentra inclinada hacia el lado afectado (la oreja se acerca al hombro) mientras que el mentón se encuentra rotado hacia el lado opuesto.

En algunos casos, esta tensión viene acompañada de un pequeño bulto o nódulo fibroso benigno en el músculo ECM (fibromatosis colli).

Es una de las condiciones musculoesqueléticas más frecuentes en lactantes.

Bebé tumbado boca arriba sobre una manta clara, con la cabeza inclinada hacia un lado.
Imagen ilustrativa.

Causas y factores de riesgo

La causa exacta de la TMC es multifactorial. Existen diversos factores prenatales, intrauterinos y del parto estrechamente relacionados con su aparición:

Factores intrauterinos y de posición

  • Sensación de estar «atrapado» (stuck baby): La percepción materna de que el bebé permaneció fijo en una misma posición dentro del útero durante las últimas 6 semanas de gestación.
  • Presentación podálica o de nalgas.
  • Embarazos múltiples.

Factores del parto y del recién nacido

  • Madres primerizas (primiparidad).
  • Parto instrumentado o difícil: Uso de fórceps o extracción por vacío (ventosa) durante el nacimiento.
  • Traumatismo perineal materno.
  • Bebés de mayor longitud corporal (+51 cm) o macrosómicos.
  • Bajo peso al nacer.
  • Antecedentes de síndrome de abstinencia neonatal (NAS).
  • Presencia de asimetría craneofacial previa o plagiocefalia al nacer: Multiplica hasta por 22 veces el riesgo de anomalías ecográficas en el músculo ECM.

Signos de la TMC: ¿cómo detectarla en casa?

Las familias son las primeras observadoras del desarrollo de su bebé. Puedes sospechar de una TMC si observas uno o varios de los siguientes signos:

  1. Preferencia postural fija

    El bebé siempre mira hacia el mismo lado (ej. siempre hacia la derecha) o gira la cabeza con mucha dificultad hacia el lado contrario.

  2. Postura de la cabeza habitual

    La cabeza se mantiene inclinada hacia un hombro mientras la barbilla apunta hacia el hombro opuesto.

  3. Presencia de un nódulo o bulto en el cuello

    Se puede palpar un pequeño nódulo o engrosamiento muscular firme (benigno y no doloroso) en la zona lateral del cuello.

  4. Dificultades durante la lactancia

    El bebé llora, se muestra inquieto o rechaza amamantar cuando se le coloca de un lado específico, o muestra una clara preferencia para tomar el biberón solo desde una posición.

  5. Pliegues asimétricos en el cuello

    Los pliegues de la piel en la parte lateral/anterior del cuello son más profundos y marcados en el lado afectado.

  6. Aplanamiento en la cabeza (plagiocefalia)

    Se observa una zona plana en la parte posterior o lateral del cráneo debido al apoyo continuo sobre ese lado.


¿Qué debo hacer si noto signos?

Si notas alguno de estos signos, es fundamental actuar con rapidez:

Consulta inmediata

Pide directamente una valoración de fisioterapia pediátrica. Si algo apunta a otra causa, te lo digo y te oriento hacia quien corresponda.

No esperes a que «se pase solo»

La evidencia científica demuestra que la TMC no se resuelve de forma espontánea ni mejora únicamente con 1 o 2 consejos sueltos.

Pedir una valoración

Posibles problemas asociados a la TMC

Si la tortícolis no se aborda de forma adecuada y oportuna, la falta de movilidad y el desequilibrio muscular pueden desencadenar problemas secundarios:

  • Plagiocefalia y braquicefalia posicional Hasta en un 90% de los casos, la TMC se asocia con aplanamiento del cráneo.
  • Asimetría facial y mandibular
  • Retraso en los hitos del desarrollo motor Al tener restringido el movimiento del cuello, los bebés con TMC presentan un mayor riesgo de retrasos motores temporales a los 2 y 6 meses.
  • Compensaciones posturales Elevación permanente del hombro afectado, desequilibrios en el tronco e inclinaciones pélvicas.
  • Otras condiciones coexistentes Es frecuente que la TMC aparezca junto a displasia de desarrollo de la cadera (DDH), lesiones del plexo braquial o reflujo gastroesofágico (GERD).
  • Alteraciones óseas a largo plazo

Importancia del diagnóstico temprano y el rol de la fisioterapia pediátrica

La precocidad en el inicio del tratamiento es el factor pronóstico más determinante en la evolución de la TMC:

El impacto del tiempo

Tratamiento iniciado antes del 1.er mes de vida

Logra hasta un 99% de recuperación completa con un promedio de tratamiento de solo 1,5 meses.

Tratamiento iniciado entre el 1.er y 3.er mes

La tasa de éxito baja al 89% y la duración media del tratamiento se alarga a 6 meses.

Tratamiento iniciado entre los 3 y 6 meses

Los buenos resultados caen al 62%, requiriendo una media de 7 meses de intervención.

Tratamiento iniciado después de los 6 meses

Solo el 19% alcanza una recuperación óptima, necesitando 9 meses o más de terapia.

Además, iniciar la fisioterapia de forma temprana reduce drásticamente el riesgo de requerir intervenciones invasivas en el futuro, como inyecciones de toxina botulínica o cirugía (tenotomía del ECM).

Fuente

Sargent, B., Coulter, C., Cannoy, J., & Kaplan, S. L. (2024). Physical therapy management of congenital muscular torticollis: A 2024 evidence-based clinical practice guideline from the American Physical Therapy Association Academy of Pediatric Physical Therapy. Pediatric Physical Therapy, 36(4), 370–421. https://doi.org/10.1097/PEP.0000000000001114

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