Sí cambió algo, y no es poco
Los bebés masajeados mostraron mayor potencia en los husos de sueño. Los husos son descargas breves de actividad eléctrica que aparecen cuando el bebé duerme y que se usan como marcador de maduración cerebral.
También cambiaron la magnitud de la señal y la comunicación entre los dos hemisferios. Los autores lo resumen así: el masaje rutinario se asocia a cambios funcionales cerebrales distintivos a los cuatro meses.